Una de las amenazas de nuestra Organización de Productores de Marisco y Cultivos marinos ( OPP-20) en nuestro Plan de Comercialización y Producción para 2020, hace referencia al elevado nivel de furtivismo que afecta al sector, tanto el generado por bandas organizadas, como el desarrollado por uno alto número de turistas de los que visitan las playas de la Illa de Arousa durante el verano.

Estas actividades esquilman los bancos marisqueros, lo que perjudica gravemente la economía de los asociados de la organización además de comprometer la sostenibilidad del entorno por lo que como medida de control y también disuasoria desde la OPP-20 se realizó un estudio para valorar la vigilancia de los bancos marisqueros mediante lo empleo de drones. Estos dispositivos pueden llegar a zonas menos accesibles y complementar el trabajo de los servicios de vigilancia acercando además material gráfico que permite la identificación de esos furtivos, matrícula de los barcos y del propio producto @en cuestión además de registrar la hora y el lugar exactos. Además, los drones son más silenciosos que una lancha, más rápidos y menos intrusivos con el infractor y, tal y como se comenta previamente, permiten grabar o fotografiar para enviar pruebas a la Guardia Civil. Ayudan a mantener el factor sorpresa frente al infractor y poder recoger pruebas de su pesca ilegal.

El estudio realizado evaluó la viabilidad técnica y financiera de la Organización para adquirir un dron y formar personal propio para el suyo manejo complementando la labor del servicio de vigilancia, especialmente en aquellas zonas que suponen un acceso más complicado o épocas de una mayor actividad ilegal, determinando que la compra de un dron de vigilancia por parte de la organización es viable y recomendable.

Medida enmarcada en el PPyC de la OPP20 de 2020, cofinanciada por el FEMP y la Xunta de Galicia.