La OPP-20, como parte de su Plan de Producción y Comercialización 2021, ha adquirido dos bicicletas eléctricas para que los vigilantes puedan realizar sus tareas de vigilancia de playas permitiendo así seguir luchando contra el furtivismo reduciendo las emisiones de carbono.

Las bicicletas permite a los vigilantes acceder a determinados espacios a los que no pueden llegar vehículos de motor, como es el caso de las playas de Carreirón. Además este tipo de vehículo es mucho mas silencioso que los de motor, no alertando a los furtivos.

Las baterías de las bicicletas cuentan con una autonomía de 50 kilómetros y se suman a las dos motocicletas, dos lanchas y varios coches que conforman la flota de vehículos de vigilancia con los que cuenta A Illa. En las próximas semanas, la OPP-20 espera contar con un dron con cámara térmica y visión nocturna, complementando así la vigilancia y facilitando el trabajo a los vigilantes.