A principios de este mes de mayo las mariscadoras y mariscadores de la OPP-20 de la Illa  comenzaron la  desescalada de su actividad. En la primera semana hubo una alternancia entre las modalidades de a pie y la flote para no colapsar el mercado, pero después ya se comenzó a trabajar con la frecuencia anterior al decreto del estado de alarma por el COVID-19.

Debido a este último hecho, la convivencia con el estado de alarma por el COVID-19, nuestro personal tuvo que equiparse con los Equipos de Protección Personal (EPIs) pertinentes, y respetar las recomendaciones establecidas por los grupos expertos de la administración en cuanto a la higiene y a mantener la distancia de aproximadamente dos metros entre trabajadores y trabajadoras, sobre todo en lonja por ser un lugar cubierto, pero también en el lugar de extracción. Así, desde la OPP se están entregando mascarillas en los puntos de control y en la lonja, así como en nuestras oficinas, y en la lonja se proporciona a todo usuario y usuaria jabón y agua para desinfectar las manos, además de asegurarnos de que se utilizan y de que se guardan las distancias de seguridad.

Sin embargo, la actividad en la lonja está a un 30 o 40% del habitual, ya que el mercado actual (orientado a cliente final) no consumen marisco de calidad, que es la principal característica de nuestro producto. El único que algún supermercado o pescadería adquieren almeja japonesa por ser la que tiene un precio menor. Los productos de calidad que normalmente consiguen en lonja unos precios mayores como el camarón, navaja, almeja babosa o almeja rubia y fina se están comercializando en poca cantidad ya que tenían como principal destinatario el sector de la restauración que actualmente está parado o casi parado.

Esto unido la que el principal banco marisquero de almeja japónica, Lomos del Ulla, cerró a mediados de mes, hace que la situación sea insostenible y que la OPP esté esperando con impaciencia que la desescalada funcione correctamente y los restaurantes y hoteles puedan de nuevo abrir sus puertas aunque sea en un porcentaje de ocupación. De esto depende que los ingresos de nuestros asociados y asociadas puedan volver a ser dignos, y que el personal de la OPP pueda volver en su totalidad al trabajo, ya que actualmente se encuentran en un ERTE.