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Una plaga que afecta al marisqueo, la Ouxa

Feb 12, 2023Noticias Esp

La ouxa es una raya conocida también como águila marina y con el nombre científico de Myliobatis aquila. Está incluida en el listado de especies vulnerables y por lo tanto protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, podemos encontrarla en altas concentraciones en las Rías Baixas, incluyendo la Ría de Arousa y por lo tanto los alrededores de A Illa, donde la OPP20 realiza a su actividad.

Nos encontramos ante una especie sin interés comercial, que sin embargo los pescadores y pescadoras hallan en sus artes de pesca con la consecuente necesidad de devolverla al mar por ser especie vulnerable y de alta supervivencia, corriendo peligro por su virulencia. Tiene un aguijón en la cola que usa para defenderse, y que puede causar graves heridas a quien se atreve a tocarla porque e venenoso.

Pero esto no es lo peor de esta especie que invade las rías gallegas, si no su voracidad. Son uno de los principales depredadores de almeja y berberecho. En particular gusta mucho de la babosa, una especie de por si delicada en su crecimiento, pudiendo llegar a echar a perder bancos enteros de semillas de esta especie.

Esta problemática, que lleva ya más de una década afectando al sector marisquero gallego, no parece tener una fácil solución. En 2007 aparecen las primeras investigaciones de la Consellería do Mar, y no es hasta el año 2021 que desde esta administración se reconoce que este animal está ya fuera de control en nuestras rías.

Las Cofradías no lograron articular ningún plan de choque concreto desde que en 2014 empezaron a abordar esta problemática de forma conjunta. Se habla de convertir a la ouxa en un recurso pesquero más, para realizar cierto control sobre su población, pero al no tener interés comercial, el esfuerzo a realizar para su aprovechamiento una vez en tierra sería complejo. Al mismo tiempo, al estar en el listado de especies vulnerables, habría que realizar un plan de explotación del recurso acorde con la situación en la que se encuentra en Galicia.

Con las riadas que hubo este año y el pasado por las altas precipitaciones ocurridas, la problemática se incrementó, haciendo crecer los bancos de esta especie en la Ría de Arousa. Así, desde la OPP20 se denunció en varias ocasiones esta situación, y se cree que desde la Consellería do Mar deben buscar una solución a esta plaga para el sector.

Una propuesta podría ser, por ejemplo, un traslado de bancos de ouxa a otros lugares de la costa, fuera de las rías, donde el sector marisquero no se vea afectado. Este traslado podría llevarse a cabo por los propios pescadores y pescadoras en sus embarcaciones después de recogerlas con diferentes artes de pesca para su traslado seguro por su alta supervivencia.

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Inma comenzó en esta actividad con 14 años, aunque llevaba en ella desde que tiene uso de razón, ya que toda a su familia se dedicaba a esta actividad mientras las más pequeñas jugaban en la playa. El marisqueo la enamoró por muchas razones: estar al aire libre, ser su propia jefa, estar con gente que quiere, pero sobre todo realizar una labor que le encanta. Su objetivo al frente de la directiva es aportar nuevas ideas, conseguir que hombres y mujeres trabajen en conjunto y que las playas de A Illa vuelvan a ser las mejores de la Ría para el marisqueo.

Sese se inició con 18 años, de la mano de su madre y su abuela, que le enseñaron todos los secretos de este trabajo ancestral. De su oficio le gusta todo, pero sin duda y a pesar del mal tiempo, lo que más la llena es poder trabajar al aire libre, siendo su apero preferido a horquilla. Con su implicación en la dirección de la OPP20 persigue mejorar la actividad para asegurarle un futuro digno y largo.

Ana María empezó también con 18 y con su madre, quien le aprendió el oficio, ya que era la opción laboral que más le atraía y por supuesto, non la defraudó. Adora el contacto con la naturaleza y cuidarla, así como la libertad de horarios y tener las tardes libres para disfrutar de sus hijas o de tiempo propio. Como parte de la directiva quiere luchar por el futuro de la profesión, por la sustentabilidad del marisco de A Illa y por una Ría saludable en términos medioambientales.

Ana María empezó también con 18 y con su madre, quien le aprendió el oficio, ya que era la opción laboral que más le atraía y por supuesto, non la defraudó. Adora el contacto con la naturaleza y cuidarla, así como la libertad de horarios y tener las tardes libres para disfrutar de sus hijas o de tiempo propio. Como parte de la directiva quiere luchar por el futuro de la profesión, por la sustentabilidad del marisco de A Illa y por una Ría saludable en términos medioambientales.

Sara llegó al marisqueo con 28 años porque precisaba tiempo para cuidar de su hija, que en aquel momento tenía tan solo 1 añito, y acertó con el oficio que le iba a dar esa posibilidad y además le daría la satisfacción de formar parte de una tradición con más mulleres como ella, con inquietudes, con necesidades. Quiere aportar a la OPP20 la seguridad de conseguir que esta actividad sea sostenible, que permita tener una vida y un salario dignos a las que están y a las que vendrán.

Nela estaba ya en playa con tan solo 15 años, y lejos de ser una vocación o una tradición familiar, su llegada a este trabajo fue casi una certeza, ya que tras probarlo ya no fue capaz de dejarlo. Le encanta trabajar dentro del agua, con la horquilla, en estrecho contacto con el mar y la naturaleza. Desde dentro de la directiva quiere aportar o su grano de arena al relevo generacional en la profesión, consiguiendo que más gente se apasione por la profesión y se sume a ella.

Sonia también llegó nueva al mar, tan solo 16 años, y esta llegada se debió a que una gran parte de la juventud en aquella época en A Illa de Arousa se dedicó al marisqueo porque era uno de los pocos oficios en el lugar. Con los años comenzó a gustarle y ahora mismo cuenta que siente pasión con su trabajo. Su principal objetivo como miembro de la directiva de la OPP20 es conseguir que los productores y productoras puedan vivir del marisqueo, que sea un oficio con condiciones y salarios dignos que sean sustento suficiente para quien se dedique a él.

Ana cuenta que, con 15 años, en las vacaciones del colegio, aprovechaba con otras compañeras para ir mariscar y ayudar así a la economía familiar. Esta experiencia le sirvió para saber que ése era el futuro que quería para ella, ser su propia jefa y distribuir su tiempo para facilitarle el día a día. Como parte de la directiva quiere hacer muchas cosas, pero su principal objetivo es conseguir que o marisqueo sexa un oficio rentable para vivir, es decir, sustentable de cara al futuro y con condiciones dignas de trabajo.

Sese se inició con 18 años, de la mano de su madre y su abuela, que le enseñaron todos los secretos de este trabajo ancestral. De su oficio le gusta todo, pero sin duda y a pesar del mal tiempo, lo que más la llena es poder trabajar al aire libre, siendo su apero preferido a horquilla. Con su implicación en la dirección de la OPP20 persigue mejorar la actividad para asegurarle un futuro digno y largo.

Sara llegó al marisqueo con 28 años porque precisaba tiempo para cuidar de su hija, que en aquel momento tenía tan solo 1 añito, y acertó con el oficio que le iba a dar esa posibilidad y además le daría la satisfacción de formar parte de una tradición con más mulleres como ella, con inquietudes, con necesidades. Quiere aportar a la OPP20 la seguridad de conseguir que esta actividad sea sostenible, que permita tener una vida y un salario dignos a las que están y a las que vendrán.

Sonia también llegó nueva al mar, tan solo 16 años, y esta llegada se debió a que una gran parte de la juventud en aquella época en A Illa de Arousa se dedicó al marisqueo porque era uno de los pocos oficios en el lugar. Con los años comenzó a gustarle y ahora mismo cuenta que siente pasión con su trabajo. Su principal objetivo como miembro de la directiva de la OPP20 es conseguir que los productores y productoras puedan vivir del marisqueo, que sea un oficio con condiciones y salarios dignos que sean sustento suficiente para quien se dedique a él.

Rocío es una de esas mujeres que se hizo hueco en el marisqueo a flote. Comenzó con 23 años, después de trabajar en una fábrica y quedar en el paro. Fueron sus padres quien la animaron a probar, y desde entonces sigue en el oficio. Dice que siempre desde niña le gustó el mar, trabajar al aire libre y con el paisaje de la Ría de fondo. Recoger almejas y trabajar en ese entorno es impagable para ella. En la OPP20 quiere contribuir a la sostenibilidad y conservación de este oficio ancestral, manteniéndolo como medio de vida para las generaciones futuras.

Voces ahora ya no tan anónimas, que nos inspiran confianza en el futuro del marisqueo, en el futuro de esta tradición que sigue tan viva y sigue siendo tan importante para A Illa de Arousa.

Feliz #DíaInternacionaldelaMujer, #FelizDíadelaMujerTrabajadora, #FelizDíadelaMujerMariscadora!